Identifica tu mancha
Lo primero que debemos hacer es identificar correctamente la mancha. Siempre es conveniente hablar y ser atendido por un profesional de la salud.
Los principales tipos son:
Melasma (hormonal/sol)
Placas marrón-grisáceas con bordes difusos, simétricas (frente, mejillas, labio superior). Suele activarse por sol y cambios hormonales.
Aquí el secreto está en maximizar la fotoprotección diaria y los despigmentantes suaves y constantes. Evita agresiones que irriten el melasma.
Lentigos solares (fotoenvejecimiento)
Las “pecas grandes” bien delimitadas, color marrón uniforme, aparecen donde más da el sol (pómulos, sienes, manos). Son más fijas que otras manchas.
En este caso, lo mejor es usar un antioxidante por la mañana, despigmentante focal por la noche y SPF 50 sin fallar ningún día..
Hiperpigmentación postinflamatoria (marcas de granitos)
Son las manchas planas que quedan tras un brote. Marrones en pieles medias/oscuras; rosadas en pieles claras.
Lo primero que debes hacer es calmar la zona afectada y reparar, luego despigmenta. Evita tocar granitos y fricción al limpiar, ya que cada roce prolonga la marca.
Manchas por fricción/irritación
El oscurecimiento en zonas de roce (nariz por gafas, contorno de boca, barbilla con mascarillas). Aquí el desencadenante es mecánico o por productos que irritan.
La solución que debes aplicar es reducir la fricción, simplificar la rutina y aplicar despigmentante suave cuando la piel esté estable.