Los talones se resquebrajan justo cuando toca enseñarlos, con las sandalias, en la piscina o en la playa.
Si ya has probado alguna crema para los pies y no has notado gran diferencia, no es que tu piel sea un caso perdido ni que hayas hecho nada mal. En la gran mayoría de los casos se trata únicamente de piel bastante seca, y responde bien cuando entiendes por qué se agrieta.
Por qué se agrietan los talones en verano
La piel de los pies no funciona como la del resto del cuerpo. Tiene muy pocas glándulas de grasa y, al mismo tiempo, es mucho más gruesa que en cualquier otra parte, ¡hasta 50 veces más que la de la mejilla!
Esa combinación de poca grasa propia y mucho grosor es la que provoca que esta zona sea tan propensa a secarse y endurecerse. Los talones terminan agrientándose principalmente por dos causas: su piel se endurece y pierde flexibilidad y, además, soportan el peso del cuerpo a cada paso. Ahí es cuando aparecen las grietas, un problema que en verano se incrementa.
El verano lo empeora: calor, sandalias, piscina y playa
Cuando el talón va descubierto, cuando se calzan sandalias o chanclas, la piel nota más roce y presión sin nada que la proteja, y reacciona engrosándose para defenderse. Esa piel más gruesa y rígida es precisamente la que peor aguanta la presión de caminar.
A eso se suma:
- Andar descalzo. Hacer este gesto en casa, en la arena o al borde de la piscina deja el talón sin ninguna amortiguación y aumenta el roce directo.
- Agua de piscina y de mar: Mantener el pie mucho rato en remojo, con agua clorada (piscina) o salada (mar), arrastran los aceites naturales que mantienen la piel flexible.
- Sol directo y calor. Ambos resecan la superficie de una piel que ya de por sí retiene poca grasa.
- Edad. Con los años la piel produce menos grasa propia, así que se seca antes y cuesta más mantenerla flexible.
- Enfermedades de base y hábitos. La diabetes, los problemas de circulación, la psoriasis o las alteraciones de tiroides resecan la piel y la vuelven más frágil; igual que fumar, las duchas muy calientes o beber poca agua.
Todos empujan en la misma dirección restándole humedad a una piel que ya parte con desventaja. Por eso el talón que aguanta bien en invierno, tapado en un zapato cerrado, empieza a rajarse en cuanto llega el calzado de verano.
Si quieres entender mejor el fondo del asunto, te ayudará leer por qué aparece la piel seca y la sensación de tirantez.

Qué ingredientes hidratan de verdad en profundidad (karité, aloe vera, manteca de cacao)
Un ingrediente hidratante es el que hace una de estas dos cosas:
- Aporta agua a la piel (humectante): el aloe vera y la urea de las cremas de farmacia atraen y retienen agua en la capa de arriba. Hidratan de entrada pero, como no forman barrera, esa agua se vuelve a escapar si nada la retiene.
- Sella el agua que la piel ya tiene (oclusivo): el karité y la manteca de cacao son grasas que aportan una capa fina por encima de la dermis, frenando la evaporación y reteniendo el agua que ya hay, en vez de sumar agua nueva.
Oro Africano Colors Manos y Pies
Este es un tratamiento reparador pensado en concreto para manos y pies, que sigue justo esa lógica de sellar. Su base es manteca de karité 100% pura y obtenida por primera presión en frío (Oro Africano), acompañada de aceites biotecnológicos fermentados de oliva, regaliz y argán, que suman efecto calmante, en una fórmula 94,3% natural y apta para piel sensible.
Con nuestro Oro Africano Colors Manos y Pies lograrás una piel un 70% más suave al cabo de un mes, con una penetración un 24% superior a la de las cremas tradicionales. Se aplica sobre los pies limpios masajeando hasta que la piel lo absorba, y para una reparación más intensa, se recomienda usar una capa generosa por la noche, antes de ponerse unos calcetines de algodón.
Pack Exfolia y Repara
Si de los tres motivos de fallo el tuyo es la piel dura sin exfoliar, este pack resuelve los dos puntos. Junta un gel exfoliante con semillas de argán y extracto de cacao, el Kusugua, con el propio Oro Africano Colors Manos y Pies como crema reparadora. Para usarlos basta con aplicar primero el exfoliante, acompañado de movimientos circulares durante unos minutos, y después el productos hidratante hasta que absorba.
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Cómo evitar que los talones agrietados vuelvan este verano
Recuperar un talón cuesta más que mantenerlo sano, por lo que una vez que la piel vuelve a estar flexible, evitar la recaída no pide gran cosa, solo unos cuantos hábitos que encajan en el ritmo del verano sin darte mucho trabajo.
Rutina mínima antes de dormir
En fase de mantenimiento no necesitas la insistencia de mañana y noche que requiere un talón ya agrietado; basta con que te apliques la crema antes de acostarte, y mejor si después te pones unos calcetines de algodón. Con hacerlo tres o cuatro noches por semana suele bastar para que la piel no vuelva a endurecerse.
Aprovecha la ducha de la noche y aplica la crema con el pie recién secado, todavía algo húmedo, antes de ponerte los calcetines. Ese gesto de un minuto es lo que mantiene a raya la sequedad que, si la dejas avanzar, en pocas semanas volverá a producirte grietas. Y si también notas las manos secas, este repaso de cómo cuidar la sequedad y rugosidad en manos y pies te sirve para solucionar las dos cosas a la vez.
Qué calzado elegir si vas a llevar sandalias todo el verano
El talón no se agrieta sólo porque vaya al aire, sino también por cómo se mueve el pie dentro del calzado abierto. Una chancla de dedo o una sandalia sin nada que sujete el talón dejan que el pie resbale sobre la suela a cada paso, y ese roce repetido, sesión de playa tras sesión, es lo que va abriendo la piel. Cuanto más se desliza el talón, más fricción y más grietas.
Si vas usar sandalias durante todo el verano, te recomendamos que las elijas en base a estos tres puntos:
- Sujeción trasera: una tira o correa detrás que fije el talón e impida que el pie baile sobre la suela. Es lo que más reduce el roce.
- Suela con algo de amortiguación: una base blanda absorbe el impacto de caminar mejor que una suela plana y dura, que golpea el talón contra el suelo a cada paso.
- Ancho y tacón bajo: que el pie entre holgado, sin apretar, y con un tacón que no supere los 3 centímetros para repartir bien el peso.
Deja las chanclas planas para el trayecto corto hasta la toalla, no para andar el día entero. Y evita ir descalzo mucho rato por suelos ásperos, como el bordillo de la piscina o la arena caliente de la playa, ya que estas superficies raspan esa piel.
Preguntas frecuentes
¿Es buena idea cortarme la piel dura o las grietas yo mismo con una cuchilla?
No conviene. Es fácil pasarse y llegar a la piel viva, lo que abre la puerta a heridas e infecciones. Para rebajar la piel dura, la piedra pómez sobre el pie reblandecido es más segura, y si la capa es muy gruesa, mejor que la retire un podólogo.
¿Los talones agrietados pueden ser señal de diabetes u otra enfermedad?
Pueden serlo, aunque en la mayoría de los casos es simplemente piel seca. La diabetes, los problemas de circulación, la psoriasis o las alteraciones de tiroides resecan la piel y la vuelven más frágil. Si tienes diabetes, cualquier grieta merece revisión, aunque no duela.
¿Cuántas veces al día debo aplicarme la crema o el remedio?
Para recuperar un talón agrietado, dos veces al día durante varias semanas. Una vez que la piel vuelve a estar suave, basta con usar la crema antes de dormir, tres o cuatro noches por semana.






