La dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel que causa enrojecimiento, sequedad, picazón e irritación. En las últimas décadas sus casos se han triplicado y en España afecta a 1,5 millones de personas y, sobre todo, a niños pequeños de hasta 3 años. Y tiene hasta una fecha señalada en el calendario: el 14 de septiembre es el Día Mundial de la Dermatitis Atópica.
Es importante saber que no se transmite como un virus, sino que tiene que ver más con la genética; es tratable, pero no curable. Aunque, por suerte, existen muchas formas de controlarla y aliviar sus síntomas con un tratamiento efectivo.
¿Qué es la dermatitis atópica?
Tal y como hemos adelantado, la dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que, en la mayoría de los casos, tiene un origen genético, que se puede transmitir de generación en generación. Este problema puede verse agravado por circunstancias diversas como la contaminación de las ciudades, el frío, el clima seco, una higiene excesiva, el cloro del agua o la falta de hidratación en la piel.
La piel presenta sequedad extrema, mayor irritación, picor intenso e incluso sensibilidad a la ropa, especialmente a las fibras sintéticas, aunque también a la lana; por ello es mejor optar por tejidos como el algodón.
En los últimos 30 años la incidencia de la dermatitis atópica se ha duplicado y ya es la segunda causa más frecuente de visita al dermatólogo, suponiendo una de las primeras 10 causas de consulta en dermatología. La Fundación Piel Sana de la AEDV destaca que, aunque no contagiosa, afecta la calidad de vida y requiere hidratación constante y tratamiento especializado, incluyendo terapias biológicas en casos graves.
Estas son las cinco señales más comunes, según los dermatólogos, que pueden indicar que la padeces:
- Piel muy seca: una característica común de esta afección es la sequedad intensa de la piel, que puede volverse áspera y descamada.
- Picor persistente: a menudo intenso y constante, es uno de los síntomas más distintivos de la dermatitis atópica y puede empeorar en la noche.
- Enrojecimiento o inflamación: la piel puede mostrar enrojecimiento o zonas inflamadas, especialmente en áreas como el rostro, cuello, codos, detrás de las rodillas o en las manos.
- Lesiones o eczemas: las erupciones cutáneas, como pequeñas ampollas que pueden supurar y formar costras, son comunes. Estas áreas inflamadas suelen ser más visibles y molestas.
- Engrosamiento o cambios en la piel (liquenificación): con el tiempo, el rascado constante puede hacer que la piel se engrose, se vuelva más áspera o con una textura diferente.

Cuidados de la piel con dermatitis atópica
El síntoma más común y persistente de la dermatitis atópica es picor que suele venir acompañado de inflamación, eccemas y sequedad extrema de la dermis. Esto hace que las personas que la sufren se rasquen compulsivamente llegando incluso a producirse heridas y hasta sangrados.
Optar por una rutina de cuidado de la piel adecuada e incorporar productos formulados para las pieles atópicas puede marcar una mejora tanto en la hidratación como en la protección de las pieles más sensibles.
- Ducha: Aunque una correcta higiene es esencial para mantener una piel saludable, se recomienda sustituir los baños por la ducha y también que esta sea corta: de 5 a 10 minutos como máximo, agua tibia (la caliente puede agravar la inflamación de la piel), no caliente. También es aconsejable no usar esponja, sino la propia mano y secarse al salir dando suaves toques con una toalla en lugar de frotar.
- Limpiadores: Lo más aconsejable es utilizar limpiadores suaves, sin perfume ni sulfatos, o usar jabones dermatológicos, los llamados syndet, que son limpiadores que no tienen jabón en su formulación. Con su uso se evitan agentes irritantes.
- Hidratación: las pieles con dermatitis atópica se caracterizan por estar muy secas, es por ello que se recomienda mantener una rutina de hidratación adecuada. La hidratación para estos tipos de pieles debe de ser diaria y tras el baño, con cremas sin aromas artificiales y lo más espesas o untuosas posible. También es aconsejable repetir el proceso a lo largo del día las veces que sea necesario.
- Protección solar: es muy importante proteger la piel de los rayos del sol durante todo el año, pero especialmente en primavera y en verano. La fotoprotección solar es imprescindible en todos los tipos de piel, pero en las que sufren de dermatitis atópica aún más, ya que son más sensibles.
- Ropa adecuada: Se recomienda el uso de prendas de algodón y evitar las que contengan tejidos sintéticos o lanas que puedan provocar reacciones alérgicas en la piel. En cuanto al lavado de la ropa, es aconsejable usar un detergente lo más natural posible, así como evitar el uso de suavizantes, ya que pueden provocar irritación en la piel por contener fragancias o químicos.
Beneficios de la manteca de karité para pieles con dermatitis atópica
Cuando la piel presenta una sequedad extrema se vuelve permeable y deja de cumplir su función barrera contra las agresiones externas y los alérgenos. Por ello, es muy importante mantenerla hidratada con un producto emoliente que la proteja, como lo es la manteca de karité, sobre todo si sufre de dermatitis atópica.
La manteca de karité 100% pura es antibacteriana, antiinflamatoria, hidratante, calmante, antiirritante, regeneradora, protectora y nutritiva; todas ellas propiedades especialmente indicadas para tratar pieles reactivas. Además, gracias a lo completa que es, hace posible el uso de un sólo producto emoliente en la rutina de cuidado de la piel.
Sobre la piel, la manteca de karité actúa de barrera evitando los roces de la piel y ayuda a que la dermis mantenga un nivel de hidratación óptimo, lo que puede aliviar los picores y la sequedad tan característicos de la dermatitis atópica. Pero también tiene otros beneficios imprescindibles para las pieles con esta patología:
- Acción antiinflamatoria: que ayuda a calmar la piel y reducir irritaciones.
- Propiedades antibacterianas: ideal para frenar la entrada de bacterias en las zonas irritadas.
- Acción emoliente: lo que mejora la elasticidad y suavidad de la piel, aportándole flexibilidad.
- Acción protectora contra la sequedad y la deshidratación: frena los típicos síntomas de la dermatitis atópica.
Cómo usar la manteca de karité para aliviar la dermatitis atópica
Independientemente de cuál sea el problema cutáneo a tratar, la constancia es la clave para percibir todos los beneficios de la manteca de karité en pieles con dermatitis atópica. Lo aconsejable es aplicar Oro Africano al menos tres veces al día, todos los días, con la piel limpia y seca. Se trata de una manteca de karité, elaborada por mujeres africanas por primera presión en frío siguiendo técnicas artesanales, que está certificada como 100% natural y ecológica. Además, no está refinada y tampoco contiene ningún tipo de aditivos, por lo que resulta la opción más segura para aliviar los síntomas de la dermatitis atópica tanto en el rostro como en el cuerpo.
Además, el uso continuado de la manteca de karité de AOKlabs facilita la regulación del pH de la piel y estimula la regeneración cutánea, gracias a su vitamina A.
Y, como se recomienda acompañarla de productos de limpieza libres de sulfatos y tensoactivos, Oil Cleaning Gel 2 en 1 es su match perfecto. Este es un aceite limpiador oleoso con textura gel que no irrita ni reseca y deja la piel suave e hidratada gracias al aceite de baobab, uno de sus principales ingredientes que ayuda a regenerar la piel y a restaurar y equilibrar la epidermis.
A pesar de que la dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, es posible mejorar y aliviar sus síntomas con constancia y productos naturales como la manteca de karité, el oro africano de AOKlabs que hidrata, nutre y calma la dermis.






