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Rozaduras de la piel en muslos: cómo curarlas en verano

Rozaduras de la piel en muslos: cómo curarlas en verano

Llega el calor, sacas las faldas o los pantalones cortos y a los dos días de caminar, notas que la cara interna del muslo pica, arde y se ha puesto roja.

Si ya has probado a aplicarte crema, rociar polvos de talco o cambiar de ropa y sigues notando que el roce de los muslo te hace sentir incómodo, no significa que estés haciendo nada mal, sino que lo que sientes le pasa a muchas personas durante el verano y ¡tiene solución!

Qué son las rozaduras y por qué salen más en verano

Una rozadura es simplemente piel irritada por el roce. Ese roce puede ser de una parte del cuerpo contra otra (los dos muslos que se tocan al andar) o también de la piel contra la ropa.

Cuando la zona se pone roja, arde o incluso llega a levantarse un poco, lo que ocurre es que la piel está resentida debido al roce continuo. Es una molestia superficial, en la capa de fuera, provocada por la fricción y la humedad.

Por qué el calor, el sudor y el roce las provocan en verano

En verano se juntan tres cosas a la vez:

  • El calor: con las temperaturas altas y el ambiente húmedo se suda mucho más.
  • El sudor: deja la piel mojada. El problema es que una piel húmeda que, además, se mueve continuamente, es una piel que se rompe con mucha más facilidad.
  • El roce directo: en invierno se llevan medias o pantalón largo, una tela que hace de barrera entre un muslo y otro; en verano se suele usar falda, short o bañador, momento la piel roza directamente con la piel, debido a la ausencia de tela protectora.

Además, lo más probable es que en verano notes la piel más seca y áspera, lo que hará que el roce se note todavía más. esto lo puedes trabajar cuidando la textura de la piel del cuerpo.

Por qué a algunas personas les pasa más que a otras

Si a ti te sale todos los veranos y a tu amiga nunca, no es casualidad, ya que existen varios factores que hacen que el roce afecte más a unas personas que a otras:

  • Los muslos que se tocan al caminar. Este es el motivo más habitual, ya que quien los tiene más juntos nota ese roce constante a cada paso. Esto es pura anatomía, no tiene relación con estar en forma.
  • El deporte: Correr o ir en bici significa el mismo movimiento repetido mil veces, y ahí la piel acaba resentida sí o sí.
  • El sobrepeso: Las personas que lo sufren suelen sudar más, sobre todo en verano. Esto se une a que en los muslos acumulan más piel, que roza con la propia piel del otro muslo o con la ropa.
  • La piel más sensible o reseca. se irrita antes; Las personas mayores y los niños se rozan con más facilidad, debido a que su piel tiene poca grasa que la proteja, así como poca hidratación. Cuidar la piel seca y la tirantez desde antes del verano ayuda.
  • La ropa: La muy holgada baila y roza y la muy ajustada aprieta y genera fricción continua.

Cómo curar una rozadura paso a paso en casa

Una rozadura normal se cura en casa sola; no hace falta comprar media farmacia ni saber nada de medicina. Únicamente es necesario respetar un orden, ya que este es más de lo que parece, porque hay un par de gestos que se suelen hacer con toda la buena intención, que en realidad sólo empeoran la situación.

Primeros pasos: limpiar y secar bien la zona

Lo primero es mantener la piel limpia, por lo que debes lavar con agua templada y un jabón suave, sin crear mucha fricción. Que sea agua templada y no caliente tiene su motivo: el agua muy caliente reseca todavía más la piel, así que mejor tibia y sin alargar el momento de la ducha. Con eso eliminas en un solo gesto el sudor, la suciedad y los restos que estaban irritando la piel.

Y ahora viene el paso que casi todo el mundo hace mal, que es secar. Lo que solemos hacer es coger la toalla y frotar, y es justo lo que no hay que hacer, porque frotar sobre una piel que ya está sensible o dañada la irrita más en vez de ayudar. Te recomendamos dar toques suaves con una toalla limpia y seca, nunca arrastrarla. Piensa en apoyar la toalla y levantarla, apoyar y levantar, como quien seca algo delicado.

Por último, es importante asegurarse de que la piel está completamente seca, por lo que es importante repasar con la toalla, con pequeños toques, los plieges de la parte del muslo que se junta con la ingle. Ahí se queda humedad escondida sin que te des cuenta, y una piel que sigue mojada no se cura correctamente. Con la piel limpia y seca, ya se puede trabajar el resto.

Cómo calmar el picor y el escozor al momento

El truco más rápido y que es fácil de llevar a cabo dede casa tienes en la aplicación de frío, ya que una compresa fría sobre la piel baja el escozor y el ardor en el momento. Sirve un paño limpio empapado en agua muy fría o una bolsa de verduras congeladas envuelta en un trapo; nunca se debe aplicar el hielo directamente sobre la piel. Tan sólo necesitas que pasen dos minutos y notar el alivio.

Para calmar de forma más sostenida, sobre la piel ya limpia y seca te puede venir bien una crema que refresque y proteja, de las que llevan ingredientes calmantes como el aloe vera o la caléndula. No buscan tapar, sino bajar la irritación. Eso sí, es preferible dejar en el momento de aplicación una capa que amortigüe el roce.

En cuanto notes que el roce de los muslos vuelve a ser incómodo, ponle remedio, ya que es mucho más fácil calmar una rojez que acaba de aparecer a curar una piel que ya se ha abierto.

Qué evitar mientras se cura

Hay cuatro gestos que retrasan la cura, y conviene tenerlos fichados.

  • Rascar. Aunque te pique mucho, evita hacer este gesto, ya que apetece retrasa la cicatrización y abre la puerta a las infecciones. Aquí es donde el frío y la crema calmante hacen doble trabajo, ya que alivian el picor para que no tengas que rascarte.
  • Alcohol, colonias y productos perfumados. “Le echo alcohol para desinfectar” es una tentación lógica, pero es un error. El alcohol y los productos con perfume no desinfectan una rozadura, sino que la irritan más. Nada de colonia, aftershave ni geles perfumados mientras se cura.
  • Frotar con la toalla. Aunque ya hemos hablado de esto antes, es un gesto tan común que merece repetirse. Cada vez que te seques la piel, hazlo a toques, nunca arrastrando la toalla sobre ella.
  • Ropa que siga rozando el mismo punto. Si la prenda que llevabas es la que provocó el roce, seguir con ella es echar más leña al fuego. Cámbiala por ropa holgada y transpirable que no apriete ni baile, y deja que la piel respire mientras se recupera.

Cuánto tardan en curarse las rozaduras

Una rozadura sin complicaciones empieza a mejorar en pocos días y se cura del todo en el trascurso de una semana aproximadamente, siempre que la mantengas seca y protegida. Y si es de las leves, en apenas dos o tres días notarás la piel bastante recuperada.

Cada piel y cada rozadura van a su ritmo, tanto si se trata de una pequeña que se va en nada, como si es una que está en carne viva, que tarda algo más; pero el marco general es el que te hemos expuesto en el párrafo anterior.

Si pasa la semana y el aspecto sigue igual o va a peor, en ese momento habrá que dejar de tratarla como tal. Que no mejore en el tiempo esperado, siempre y cuando se le hayan proporcionado todos los cuidados necesarios, es motivo para mirarla más de cerca –puede tratarse de un caso de hongos o de una reacción a un producto determinado– o para acercarte a la farmacia a que la valoren de manera profesional. Si se trata de una rozadura normal y haces bien los pasos que te hemos descrito, pasada una semana ya no debería de estar presente

Qué producto usar para las rozaduras: cremas, polvos o bandas

Antes de entrar en el detalle de cada uno, un resumen rápido para que la veas las diferencias de un vistazo:

Opción Qué hace bien Su límite Cuándo tirar de ella
Vaselina y grasas Capa que desliza, barata y sencilla En actividad larga y con mucho sudor se va antes de tiempo; puede manchar la ropa Salidas cortas, un paseo, ir a la playa
Polvos (talco y similares) Absorben la humedad y calman el picor por sudor En exceso, y sobre todo perfumados, resecan de más la zona íntima Días de mucho calor en los que sudas y quieres la piel seca
Crema con karité Protege del roce y ayuda a que la piel retenga hidratación No elimina el roce por sí sola; hay que reaplicar Piel ya irritada y reseca, uso diario
Bandas y prendas Quitan el roce físico directamente, sin ingredientes No calman ni hidratan la piel; hay que llevarlas puestas Deporte, o puntos que ya rozan siempre

Cremas con manteca de karité: barrera natural que calma y repara

De todas las opciones, una crema con manteca de karité es la más versátil para el día a día.

Mientras una crema barrera común proporciona una capa que reduce el roce y protege la zona, la manteca de karité aporta algo más,  debido a que contiene una buena parte de grasas naturales, muy parecidas a las que la propia piel usa para mantenerse protegida, que ayudan a reforzar la barrera cutánea.

En la práctica, eso significa que la piel se queda más hidratada y pierde menos agua. Según un estudio de laboratorio sobre la manteca de karité, la piel llegó a retener casi un 60% más de hidratación en sólo 24 horas tras aplicarla. Y eso es justo lo que necesita una piel que se ha rozado, porque el roce la deja irritada y seca, y una piel seca se vuelve a rozar con más facilidad. Lo bueno es que una crema de karité ayuda a cortar ese círculo vicioso.

Ayuda a que la piel esté más protegida, más hidratada y menos tirante; no es un medicamento y no cura heridas ni trata infecciones. Si quieres, puedes optar por una crema de karité pensada para esto, como el oro africano en formato manteca, o leer con calma para qué sirve la manteca de karité en la piel.

Ingredientes que ayudan de verdad (karité, aloe, caléndula)

No todas las cremas valen lo mismo, así que mira detenidamente la fórmula de la que vayas a adquirir. Los ingredientes que de verdad importan para tratar la piel rozada son los que calman e hidratan, sin agredir:

  • Manteca de karité, que aporta barrera, protección e hidratación en un mismo gesto.
  • Aloe vera, refrescante y calmante; de los ingredientes que más agradece la piel cuando arde.
  • Caléndula, clásico calmante para piel irritada, tanto por el roce como por cualquier otro motivo.

También funcionan estupendamente la avena, la vitamina E, el pantenol, el hamamelis o la rosa mosqueta. Busca una crema pensada para calmar y nutrir piel sensible, no una cualquiera con perfume. Si la piel, además, está muy castigada, un formato reparador como el Oro Africano Colors Cica es una opción perfecta para calmar y recuperar.

Ingredientes o texturas que conviene evitar en la zona íntima (perfume fuerte, alcohol, exceso de grasa que no transpira)

La entrepierna y la ingle son partes delicadas de las que no siempre apetece hablar, pero conviene saber qué esquivar ahí.

Nada de perfume fuerte ni alcohol. En una piel ya sensible por el roce, esos dos ingredientes en vez de cuidar, irritan más. Es el mismo motivo por el que antes decíamos que la colonia no pinta nada en una rozadura.

Tampoco conviene el exceso de grasa que no deja respirar la piel. En un pliegue húmedo como la ingle, aplicarle exceso de producto u optar por uno que sea demasiado graso puede ser contraproducente, porque puede atrapa la humedad, sin dejar transpirar. De ahí que en las partes más húmedas del cuerpo sea aconsejable elegir una textura ligera, que proteja sin sellar del todo. Para el cuidado diario de esta zona hay productos pensados justo para eso, como la Oro Africano Colors Íntimo, o puedes echar un vistazo a las claves para cuidar la zona íntima de forma natural.

Polvos de talco

Los polvos tienen una virtud muy concreta y muy útil en verano: absorben la humedad y así reducen el roce y calman ese picor incómodo que propicia el sudor. Si tu problema es, sobre todo, pasar el día con la piel húmeda, ayudan.

Usados en exceso en la zona íntima, sobre todo si son perfumados, pueden llegar resecar demasiado el área tratada. La Dra. Débora Nuevo Ejeda, del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario, explica que el abuso de polvos de talco puede provocar “una sequedad exagerada que altere la piel o las mucosas y desequilibre la flora”.

Secar está bien; pasarse de secar, no. Son un buen apoyo puntual para los días de mucho sudor, no para echarse a manos llenas todos los días.

Vaselina y otras barreras grasas

La vaselina es un remedio de toda la vida y tiene su lógica, ya que es barata, se encuentras en cualquier sitio y proporciona una capa deslizante, de forma que los muslos resbalan en vez de rozarse. Para una salida corta (dar un paseo, pasar un rato en la playa o ir a hacer un recado) cumple su función de sobra.

Su límite aparece en actividades largas y con mucho sudor, porque se va absorbiendo o desapareciendo antes de tiempo, y llega un momento en que ya no está cumpliendo su función. Además, mancha la ropa, cosa a tener en cuenta si se va vestido de claro o con alguna prenda más especial. Está pensada para el corto plazo, así que si tu plan es hacer mucho ejercicio o pasar el día entero fuera, se te va a quedar corta.

Bandas y prendas antirozaduras: cuándo son buena opción

Esta opción juega en otra liga, ya que no lleva ningún ingrediente, así que no calma ni hidrata la piel por su cuenta. Bandas que se ciñen al muslo, culottes, pantalón corto por debajo de la falda… el mecanismo es el mismo: separar las superficies que se frotan. Si el roce no llega a producirse, la piel no tiene motivo para irritarse, y por eso es una opción tan buena para hacer deporte o para prevenir el roce de zonas delicadas, en las que por mucha crema que te apliques, el movimiento acaba ganando.

La clave está en combinar estas bandas o prensas con una crema. Las primeras evitan el roce, mientras que la segunda cuida la piel; juntas cubren el problema por completo. Si lo tuyo es correr, montar en bici o entrenar, combina una crema de karité compatible con cualquier movimiento, como lo es Oro Africano Sports, con la prenda adecuada y voilà.

Elige lo que más se adecué a tu situación (salida corta, día de sudor, piel ya irritada, deporte) y no tengas reparo en combinar dos. Para el día a día, el mix más versátil sigue siendo una crema de karité que cuide la piel, reforzada con una banda solo cuando el plan lo pida.

Si tienes la piel sensible o con tendencia atópica

Aquí la elección de producto pesa el doble, porque esa capa protectora está más desprotegida de base y cualquier cosa la puede encender: un jabón, una crema o un tejido concreto que a otra piel ni le harían cosquillas. Elige opciones suaves, sin perfume y pensadas para piel sensible, del estilo de las que se recomiendan incluso para la piel de un bebé.

La manteca de karité encaja especialmente bien aquí, porque calma e hidrata sin ingredientes agresivos. Si quieres reforzar esa barrera durante todo el año, no sólo cuando ya escuece, aquí tienes más sobre cómo cuidar la piel atópica y por qué el karité va bien con la dermatitis atópica.

Rozaduras de la piel en muslos: cómo curarlas en verano

Cómo prevenir las rozaduras en muslos e ingles todo el verano

Curar una rozadura está bien, pero lo que de verdad te cambia el verano es que no lleguen a salir. Prevenir de verdad es la suma de la ropa que eliges, cómo cuidas la piel durante el día y dos gestos rápidos, uno antes de salir de casa y otro al volver. Por separado, cada pieza ayuda a medias; juntas, te dejan pasar el verano sin acordarte del tema.

Cómo prevenir las rozaduras en verano

    • Elige ropa con un ajuste adecuado. Evita tanto las prendas demasiado apretadas como las excesivamente holgadas. La ropa debe acompañar el movimiento sin oprimir ni deslizarse constantemente sobre la piel.
    • Utiliza tejidos suaves y transpirables. Prioriza materiales que absorban el sudor y se sequen rápido. Obvia el algodón húmedo y las telas ásperas que puedan irritar la piel.
    • Revisa las costuras. Las costuras gruesas, especialmente en la cara interna de los muslos, pueden convertirse en puntos de roce continuo.
    • Crea una barrera entre los muslos: Debajo de vestidos o faldas puedes llevar un culotte, un short ceñido o bandas antirozaduras.
    • Mantén la piel seca. Cámbiate cuanto antes el bañador o la ropa mojada por el sudor. En días calurosos puedes utilizar polvos absorbentes sin perfume y con moderación.
    • Lava la piel con suavidad. Utiliza agua templada y un jabón suave que elimine el sudor sin dañar la barrera natural de la piel.
    • Hidrata la piel diariamente. Una piel flexible y bien cuidada soporta mejor el roce. Puedes consultar estos consejos para hidratar y nutrir la piel del cuerpo en verano.
    • Protege las zonas sensibles antes de salir. Aplica un producto específico en la cara interna de los muslos o en las zonas donde suelen aparecer las rozaduras.
    • Adapta la protección a la actividad. Para hacer deporte combina una barrera protectora con ropa técnica. En la playa, cambia el bañador mojado y utiliza una protección solar pensada para piel sensible.
    • Evita la crema hidratante justo antes de hacer deporte. Puede aportar más humedad a la zona. Reserva la hidratación corporal para otro momento del día.
    • Cuida la piel al llegar a casa. Dúchate con agua templada, seca la piel a toques sin frotar y presta atención a los pliegues donde puede acumularse humedad.
    • Aplica una crema calmante después de la ducha.Sobre la piel limpia y seca, utiliza una fórmula sin perfume que ayude a hidratar y recuperar la zona durante la noche.

FAQ: preguntas frecuentes sobre las rozaduras de la piel

¿Por qué me salen rozaduras en los muslos o la ingle en verano?

Porque en verano se juntan tres cosas a la vez: sudas más, ese sudor ablanda la piel y la ropa ligera deja que un muslo roce directamente con el otro, sin tela de por medio. Afecta sobre todo a quien tiene los muslos que se tocan al caminar, y le pasa por igual a hombres y a mujeres.

¿Cuánto tardan en curarse las rozaduras de la piel?

Una rozadura normal empieza a mejorar en pocos días y se cura del todo en torno a una semana, siempre que mantengas la zona seca y sin roce. Si es leve, en dos o tres días la notarás bastante mejor. Cuando sigue igual transcurrida una semana, conviene mirarla de cerca.

¿Qué crema o producto va bien para las rozaduras?

No hay uno mejor, ya que cada uno sirve para algo distinto. La vaselina desliza en salidas cortas, los polvos secan el sudor, las bandas evitan el roce mientras se está practicando deporte y una crema con manteca de karité protege la zona y ayuda a que la piel retenga hidratación en vez de resecarse. Elige el que mejor se adapte a tus necesidades y no dudes en combinar dos opciones.

¿Cómo evito que me rocen los muslos al caminar o hacer deporte?

Prepara la zona antes de salir, cuando la piel todavía está intacta y no cuando ya empieza a escocer, aplicando tu producto en la cara interna de los muslos antes de la actividad. Para el deporte, súmale una barrera física que corte el roce, como unas mallas si vas a correr o un pantalón corto ceñido si la actividad es montar el bici.

¿Las rozaduras se pueden infectar?

Sí, sobre todo si la piel queda en carne viva o si te rascas. Las señales de aviso son pus, mal olor, hinchazón que va a más, calor al tacto, dolor que aumenta o fiebre. Pasa muy pocas veces, pero si aparece alguna de estas, olvídate de los remedios caseros y acude a un profesional.

¿Es normal que piquen o escuezan tanto?

El escozor, el ardor y un picor suave son molestias típicas de una rozadura, junto con la rojez y la piel sensible al tacto. Ese picor va a menos con los cuidados de casa en unos días. Pero si se trata de un picor intenso que no para y la mancha se va extendiendo en vez de calmarse, puede que no sea sólo roce.

¿Qué ropa debo usar para que no me rocen los muslos?

Ropa que se ajuste sin oprimir, de tejido que sequen rápido y con pocas costuras en la cara interna del muslo. Si lo que roza son los muslos entre sí, un culotte o short ceñido debajo de la falda resuelve el problema.

¿Cuándo debo ir al médico por una rozadura?

Cuando aparecen señales de infección (pus, mal olor, fiebre, dolor o picor muy intenso, piel hinchada y caliente) o cuando pasa una semana y no mejora nada, aun cuidándola bien. Y si el pudor es lo que te frena para consultar con un sanitario, no dejes que te pare, porque este es un problema cutáneo más habitual de lo que crees.

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